Somos una familia mexicana que encontró su hogar en Punta Cana, y que se dedica en cuerpo y alma a una sola cosa: servir bien.
Llegamos a República Dominicana como llega todo el mundo — enamorados del mar, del clima y de la gente. Pero nos quedamos por algo más: porque aquí encontramos una comunidad que nos abrió las puertas, y quisimos devolver el gesto con trabajo honesto.
Traemos carritos de golf directamente desde fábrica, sin intermediarios que inflen el precio. Cada unidad que ofrecemos la revisamos nosotros mismos antes de entregarla, porque sabemos que cuando alguien invierte en un carrito, no está comprando un juguete: está comprando comodidad para su casa, movilidad para su negocio, o servicio para sus huéspedes.
En México crecimos con una idea muy simple que aquí seguimos practicando: al cliente se le atiende como se atiende a un invitado en tu casa. No como a una transacción. No como a un número.
Eso significa que contestamos el WhatsApp aunque sea domingo. Que si tienes una duda antes de comprar, te la resolvemos sin presionarte. Que si algo sale mal después de la venta, seguimos ahí. Nos morimos por servir, y no lo decimos como frase bonita de página web — lo decimos porque es lo único que sabemos hacer.
Compra tu carrito con nosotros y el primer juego de baterías de reemplazo va incluido, sin costo. Es nuestra manera de decirte que no desaparecemos después de cobrarte.
Hablas con nosotros, no con un call center. Siempre.
Precios claros desde el primer mensaje. Sin sorpresas ni letras chiquitas.
Te acompañamos con mantenimiento, refacciones y asesoría después de la compra.
Atendemos a familias que quieren moverse cómodamente dentro de su residencial, a hoteles y villas que necesitan transporte confiable para sus huéspedes, a campos de golf y a negocios que buscan una flotilla que aguante el uso diario del Caribe.
Sea un carrito o sean diez, el trato es el mismo.
Escríbenos. Nos encanta platicar de carritos.